Hacia una tipología de organizaciones

Una tendencia común en la teoría de la organización actual es distinguir entre “management”, para describir los procesos de “ordeno y mando” implicados en una  coerción institucional que dirige la organización hacia una dirección determinada, y “liderazgo” para describir los procesos de persuasión implicados en la construcción de significados que movilizan la organización hacia cierta dirección. Pero es importante darse cuenta de que la coerción institucional y la construcción de significados no son independientes sino que siempre están entrelazados,  e interactúan de una forma determinada: cuanto mayor es la coerción institucional, menos pluralidad de significados y marcos mentales soporta la organización. Intuitivamente, podemos entender porqué. Por un lado, si una persona subgrupo toma las decisiones unilateralmente por todo el grupo de acuerdo a un marco mental dado, no hay ninguna razón para permitir otras ideas y marcos mentales. Por otro lado, la coerción institucional será necesaria para  forzar el cumplimiento de las decisiones que se han tomado, y para reprimir marcos mentales alternativos que puedan poner en cuestión el marco mental dominante, y por tanto animar la resistencia a cumplir con las decisiones que se hayan tomado.

Es un hecho empírico el que no hay ejemplos de organizaciones con una  fuerte coerción institucional en la que la información fluya libremente y cualquier cosa pueda ser cuestionada, de la misma forma que no hay dictaduras que promuevan la libertad de expresión. Como ilustración, me resulta muy iluminador que el gobierno de Hitler organizara una serie de “plebiscitos”, sin procesos deliberativos, para aprobar sus acciones, hasta que en uno en 1934 alcanzara “únicamente” un 89,9% de aprobación, que fue considerado como una fracaso, por lo que dejó de convocar plebiscitos.

Papeleta de votación de plebiscito hitleriano

El caso más extremo de esta clase de organización con una coerción institucional extrema es lo que Erwin Goffman ha llamado la “Institución Total”. Se trata de una organización en la que todos los aspectos de la vida de los individuos que están en ella están subordinados a la autoridad de la organización. Pensemos en los manicomios que Goffman o Foucault investigaron, o el campo de exterminio S-21 de la revolución “democrática” de Kampuchea que Clegg y sus colegas han estudiado, en los que el genocidio solo fue posible gracias a la imposición totalitaria de una utopía (marco mental) muy concreta. Como señala Goffman (y después Clegg), la teoría de la organización ha ignorado y evitado abordar las Instituciones Totales para ocultar que sus prácticas son radicalizaciones de las prácticas que se proponen para las organizaciones actuales. Pero que no se malinterprete este punto: las empresas multinacionales y las democracias liberales, por ejemplo, son unos logros extraordinarios de la humanidad comparada con las plantaciones esclavistas o los gobiernos totalitarios. En esos tipos de organización la vida de sus miembros solo es controlada de manera parcial (los grados de libertado son muy superiores). En este caso, hay cierto equilibrio entre una coerción institucional sujeta de forma centralizada a través de un marco mental, y un grado de aceptación de marcos mentales diferentes que no ponga en riesgo el marco mental dominante.

Consecuentemente, parece ser una cuestión de grados. En el otro extremo de la Institución Total, podemos imaginar un tipo de organización en la que la coerción institucional es mínima a no está sujeta a una racionalización incuestionable, y que precisamente está orientada a permitir un pluralismo coherente de marcos mentales. La mayor parte de esos marcos mentales, a su vez, participarán en definir, de forma dialógica/conversacional, esa coerción institucional que asegure la coexistencia de todos los marcos mentales. De acuerdo a las características de las organizaciones p2p que hemos comentado anteriormente, vemos que éstas presentan esta articulación de la pluralidad de marcos de significados y de coerción institucional de este tipo.

La propuesta de tipología de organizaciones, por tanto, se basa en las diferentes articulaciones de coerción institucional y pluralidad de marcos mentales que existan en ellas.

La propuesta de tipología de organizaciones, por tanto, se basa en las diferentes articulaciones de coerción institucional y pluralidad de marcos mentales que existan en ellas. Siguiendo los trabajos de Michel Foucault y sus continuadores,  distingo tres grandes tipos de relaciones de poder que nos ayudarán a crear la tipología: dominación, gobernanza,  juego abierto de libertades.

Tipología de Organizaciones

En la forma de poder de dominación, las relaciones de poder entre sus miembros son muy fijas y muy asimétricas, y se mantienen gracias a una fuerte coerción institucional que a la vez se inspira de y promueve un único marco de significado. Aunque la imposición de un marco mental es importante, la coerción se ejerce fundamentalmente sobre los cuerpos, es de carácter disciplinaria. La dominación es la articulación de poder y conocimiento que hace posibles las Instituciones Totales.

Tomemos ahora el ejemplo contrario: un modo de poder en el que coexisten múltiples marcos mentales y la coerción institucional es baja. Hay unas condiciones que hace esto posible. En primer lugar, el número de aspectos que deben ser regulados e impuestos mediante coerción institucional es minimizado y consensuado. En segundo lugar, las relaciones de poder presentes en los conflictos de interés no son fijos, sino cambiantes y reversibles. A este modo de poder le llamo “juego abierto de libertades”.

Finalmente, el modo de poder que llamo gobernanza promueve un único marco de significado pero está abierto (aunque de forma limitada) a la influencia de otros marcos mentales. La imposición de un solo marco es menos abrumador que en el modo de dominación porque tolera otros marcos que pueda co-optar, y la coerción disciplinaria es menos que en el modo de dominación porque los miembros se auto-disciplinan al considerar esta coerción como un mal menor respecto al modo de dominación. Por esta razón, la gobernanza muestra un grado de apertura y se pone en riesgo, ya sea en la dirección de la dominación, o en la dirección del juego abierto de libertades.

Podemos poner como ejemplos paradigmáticos de cada tipo de organización la Institución Total, la Filé, y la Empresa Multinacional

Podemos poner como ejemplos paradigmáticos de cada tipo de organización la Institución Total, la Filé, y la Empresa Multinacional. Dejamos a los lectores el interesante ejercicio de analizar, por ejemplo, cómo se ejerce la disciplina en cada uno de estos tipos de empresas (en la obligatoriedad de vestir de cierta manera, de estar trabajando en ciertos horarios, etc.). También les dejamos el ejercicio de pensar en cómo en la batalla por la imposición de marcos, un tipo de organización se quiere disfrazar de otro tipo de organización.

Los siguientes pasos que daremos son dos: entender que la existencia de un tipo u otro de organización depende de la situación socio-histórica concreta, y profundizar en la comprensión de los mecanismos concretos que articula cada tipo de organización.

9 comentarios en “Hacia una tipología de organizaciones

  1. @antonio @nat @gustavo Por fin tuve tiempo para leerlo! Pero al leerlo siento que algo se escapa… tal vez que no veo claramente a una comunidad (real y voluntaria del tipo que sea) en ese eje. Seguramente porque tiene una escala que no es comparable i porque no se puede evaluar en términos de diversidad fácilmente (a fin de cuentas una comunidad conversacional o productiva es igualitaria porque hay muchos consensos en común entre sus miembros). Piensa por ejemplo en la comparación entre un foro masivo y una comunidad pequeña como por ej una lista de correo o un canal de whatsapp, la segunda es aparentemente menos diversa en los hechos, pero seguramente también mucho más libre.

    Y por otro lado, poner la filé al otro lado del estado total se me hace extraño… pero no sabría argumentar todavía por qué… me quedo dándole vueltas.

  2. @david @nat @gustavo Muchas gracias por la lectura. Si te genera tantas dudas el cuadro es bien porque no está bien explicado, bien porque no es útil. Vamos a ver si es posible explicarme mejor, porque si no es útil no me voy a aferrar a él, sino que lo voy a descartar y voy a seguir con otra cosa.
    Examinando en texto, veo que en ningún momento defino “marco mental”. Es una expresión q tomé de Castells, q a su vez tomó de Lakoff. Probablemente no sea afortunada; en otras ocasiones he hablado sobre este cuadro en términos de “significados” o “sentidos”. La tomé porque Lakoff es muchísimo más conocido que Durand, y pensaba que podría facilitar la comprensión. Dice Castells: “Los marcos son redes neuronales de asociación a las que se puede acceder desde el lenguaje a través de conexiones metafóricas. Enmarcar significa activar redes neuronales específicas”. Lo interesante de Castells es que tiene claro, vía la obra de Damasio, que las metáforas solo son “protocolos de comunicación” de acceso a esas redes neuronales que funcionan en el cerebro, y que nuestro cerebro gestiona esas redes neuronales mediante imágenes, mucho más cercanas al cuerpo y las emociones. “La mente es un proceso de creación y manipulación de imágenes mentales (visuales o no) en el cerebro. Las ideas pueden verse como configuraciones de imágenes mentales. Con toda probabilidad las imágenes mentales se corresponden con mapas neuronales”. Por tanto cuando hable de marcos, me refiero a ¡mapas neuronales!

  3. @antonio @david @nat @gustavo  ¿Pero a qué nivel estoy hablando? Tal vez no al de Lakoff y el de Castells, eso es cierto. Por ejemplo, ¿responden los miembros de una comunidad real a un único marco? Pues tal vez para Lakoff y Castells, pero pienso que no para un Damasio, y desde luego no para mí. Y pienso que aquí está el problema. Si mantenemos la distinción entre imagen mental y metáfora verbal, pienso que una misma metáfora verbal (y por extensión narración, concepto, discurso, ideología, etc.) da cabida a múltiples mapas neuronales (marcos), puesto que por nuestro proceso de identidad y formación del yo, cada persona es distinta. Durand tiene unas frases muy bonitas que me ayudan a explicar esta distinción que hago: “lo que a mí me gusta no son las basílicas románicas, ni siquiera una iglesia románica; es Conques en septiembre a la puesta del sol, es Sainte-Urcize en octubre cuando baja un fuerte viento del Aubrac”. 

  4. @antonio @david @nat @gustavo 

    Estos autores en el fondo se cargan la “psicología de las profundidades” (y de paso la “sociología de las profundidades”) haciendo que la metáfora lingüística tenga su correspondencia en el concepto metafórico y en las estructuras no liguísticas. Para mí (y otros como Barsalou) los marcos lingúisticos son pre-conscientes como para Lakoff, y por tanto pre-lingüísticos: pero cerca de las imágenes, no de los conceptos. Y desde luego, para mí un marco no es un conjunto de valores, no una ideología, ni nada parecido. Pero todo esto es demasiado técnico. Me interesan los “marcos”, en primer lugar, como espacios de realización (personal/colectiva, no se pueden separar). Y pienso que se puede transponer a organización/comunidad, como hago en el cuadro. La cultura de la organización, los valores, etc. no son para mi “marcos”, si no las formas de articulación de “marcos”. Si opongo la filé a la institución total es porque me parecen que son organizaciones opuestas en ese sentido de posibilidad de realización. Pero vaya, que lo primero que tengo que hacer es abandonar ese lenguaje. Voy a revisar lo que ha escrito Juan al respecto para ver si veo la forma de reformularlo mejor.

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