Manifiesto Comunero

manifiesto

El Manifiesto Comunero es un texto que acaba de presentar Las Indias Electrónicas para promover una conversación, porque es con las conversaciones como empiezan todas las cosas importantes.

Me gustaría destacar cinco elementos del Manifiesto Comunero, que como es habitual en los textos indianos, brillan por su fundamentación y claridad expositiva.

En primer lugar, ofrece una explicación sobre cual es la situación de la economía global, y como ha llegado hasta la misma. Con una perspectiva histórica ecuánime, se exponen las luces y las sombras de la génesis, gloria y decadencia de una sistema económico que también cambió la forma en la que entendemos las relaciones sociales y la políticas.

En segundo lugar, es capaz de señalar los signos visibles de un cambio potencial de magnitudes homólogas al paso de la Edad Media al capitalismo, y en particular, de la posibilidad de aumentar el bienestar en nuestras sociedades. No dibujan un sistema económico pensado a la sombra (o a la contra) de economistas muertos, sino intuido al calor de prácticas económicas emergentes posibilitadas por desarrollos tecnológicos y cambios sociales relativamente recientes. Se trata de una evolución de una lógica de la escasez en juegos inerciales de suma cero, a una lógica de la abundancia de juegos disruptivos de multiplicación distribuida. A diferencia de todos los planes revolucionarios a izquierda y derecha, no es necesario que todos pensemos lo mismo para iniciar el cambio. Es suficiente la existencia de una pequeña masa crítica comprometida, como ocurrió en la “gran transformación” anterior, para que ese cambio de lógica se consolide y desplace a la anterior.

En tercer lugar, y tal vez sea lo más importante, establece el marco en el que debería discurrir la conversación política y económica. Al margen del mayor o menor acierto del diagnóstico y las promesas de las condiciones tecnológicas y sociales expuestas en el manifiesto, éste plantea un imperativo ético ineludible, (y voy a citar textualmente): “Entramos en un tiempo en el que ningún relato podrá ser creído si no puede demostrar, aquí y ahora, que sirve para que una nueva generación se desarrolle y viva decentemente mediante el trabajo”. Vivimos en un entorno político de desesperante falta de imaginación, que insiste en fórmulas fallidas acompañadas de peticiones de sacrificio, porque los efectos positivos de tales fórmulas son eternamente desplazados al futuro. Y no basta con disfrutar colectivamente de la abundancia actual mediante mágicos mecanismos redistributivos: por una cuestión de mera sostenibilidad individual y social, la abundancia debe generarse también de forma colectiva.

En cuarto lugar, redefine completamente la palabra “trabajo”, puesto que ya no constituye la división entre el neg-ocio y el ocio. Se trata de una relación diferente con el producto mismo del trabajo, el conocimiento para hacerlo, y la realización de uno mismo y su comunidad. Sólo hay que pasar unos días con la gente de Las Indias Electrónicas para comprender de qué están hablando. Y si pensamos un poco, conocemos a alguien que ya encarna esos valores porque tiene la fortuna de tener esa relación de crecimiento, impacto y placer con el trabajo. Los menos.
Tal vez la palabra trabajo esté demasiado connotada negativamente para redimirla; tal vez sea demasiado difícil desplazarla con otra. En cualquier caso serán más “trabajos” que “trabajo”, diferentes actividades productivas imbricadas en procesos de desarrollo personal y colectivo. Pluriespecialismo.

Y en quinto lugar, postula con notable elegancia el horizonte comunitario. Los que hemos estudiado antropología económica sabemos que en las llamadas sociedades igualitarias primitivas existe la escasez y ésta las hace peligrar, pero también sabemos que en ellas no existe la lógica de la escasez. Por eso, en el contexto actual, el espacio comunitario es el ámbito ideal para la promoción de la lógica de la abundancia. No sería sabio, como sostienen algunos, una vuelta a esas sociedades primitivas para recuperar la lógica de la abundancia; una renuncia al progreso tecnológico y su productividad asociada. El Manifiesto tiene la sensibilidad ecológica de recordar que la productividad debe tener en cuenta la sostenibilidad no ya solo humana, sino del planeta. La abundancia, nos recuerdan las Indias Electrónicas, está en la producción y no en el consumo. La abundancia es en definitiva hacer más, con menos, para más gente. El nuevo escenario comunitario es urbano y digital. Comparte más imaginario con las filés transnacionales de las novelas de Bruce Sterling o Neal Stephenson que con los kibbuzts localizados en tierras prometidas. Son algo incipiente, de lo que las Indias Electrónicas son un destello.

El Manifiesto Comunero se dirige sobre todo a dos audiencias muy distintas, y eso es muy difícil. Por un lado, a las comunidades, para que se animen a fomentar espacios digitales y transnacionales de abundancia; y por otro lado, a los que no encuentran una salida en la economía actual. Pienso que el manifiesto funciona bien en ese sentido, y espero que sirva de puente entre unos y otros. En nuestra cultura, la apuesta comunitaria está llena de malentendidos. El reto consiste en empoderar y capacitar para iniciar proyectos productivos sostenibles basados en producción p2p y economía directa, para que sea después la propia lógica de la abundancia la que incite a dar el paso natural a la vida comunitaria.

¿Qué espero ver como resultado de este Manifiesto? Una conversación transnacional interesante entre diferentes comunidades. Un manifiesto mejorado con las contribuciones de otras comunidades. Me gustaría ver comunes crecer en los que diferentes comunidades participan, y en particular, aplicaciones descentralizadas basadas en Ostatus. Espero también, con el tiempo, una gran diversidad de realidades comunitarias. Soy de la misma generación que los indianos y a mi me tienen ganado; me gustaría ver cómo reinventan el comunitarismo los nativos digitales, los que ya nacen como tribus en las nuevas infoecologías de Internet. Cómo grupos de amigos que, más que incorporarse a comunidades existentes, crean su propia comunidad de producción.

23 comentarios en “Manifiesto Comunero

  1. @antonio Acabo de llegar al post. Me sumo a @odin y a @david huele a prólogo, introducción o como lo queramos llamar. 

    Además, el Manifiesto se empieza a distribuir, tenemos ya una versión en catalán, con sus aportes, la semana que viene paseará por Buenos Aires y ya abrimos la conversación con algunas comunidades. Parece que cuaja! @club
     

  2. @steve @nat @antonio La edición inglesa va a ser fundamental. Primero para compartir con las comunidades igualitarias anglófonas amigas (las de la FEC) y a los centros de estudios sobre el comunitarismo (Instituto Tabenkin, ICSA, etc.), luego  para hacer una edición en francés en la que  nos pueden ayudar en La Manoir y que nos sirva para llegar al mundo comunitario francófono.

  3. @antonio ¿puedes hacer tu mismo la traducción al catalán de este «preludio»? Queremos ponerlo ya en lo que está colgado junto con una primera versión de las preguntas críticas y sus respuestas (que harían el segundo apéndice)

  4. @david No. Tenemos traductores para español, italiano, portugués, ruso, hmong, tailandés, y estamos buscando activamente el mandarín, pero no tenemos a quien nos traduce ni el alemán ni el francés. Creo que podría encontrar a alguien para el frances, pero quisiera ser pagado/a.

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